Por qué me cuesta tanto cambiar

Actualizado: may 22

Lo único seguro en la vida es el cambio, ya sea en condiciones de vida, a causa de crisis, pérdidas o simplemente el crecimiento normal del cuerpo, que ya en sí es un cambio, esos cambios externos pueden generar, aunque no necesariamente, un cambio interno; pero ¿Qué pasa cuando a pesar de eso no puedes cambiar? Es decir, ya te has dado cuenta que tienes características de personalidad que te impiden ser feliz o adaptarte a nuevas realidades de tu entorno y aún así te cuesta mucho cambiar y queriendo o no regresas a anteriores pautas de comportamiento o reacciones que te hacen más desdichado.



Tus programaciones mentales están hechas de pensamientos, y dichas programaciones generan tus elecciones y toma de decisiones, tus decisiones te llevan a ejercer ciertas conductas, tus conductas crean experiencias y tus experiencias generan emociones, mismas que alimentan a tus pensamientos y hacen que creas que tus pensamientos son la realidad y por supuesto que eso no es así; tus pensamientos no son la realidad pero tu realidad puede cambiar al cambiar tus pensamientos y programaciones mentales.


Si tomas en cuenta que tenemos un estimado de 60,000 a 70,000 pensamientos cada día y que en un 90% son los mismos que tenías ayer, y si esto sucede a diario sin que te des cuenta es fácil comprender que tendrías que hacer conscientes tus pensamientos y programaciones mentales y modificarlos para que tanto tus decisiones, conductas, experiencias y estados emocionales sean diferentes y así puedas generar un cambio y renovación interna porque podrás decidir diferente a como lo hacías en el pasado.


Si intentas indagar dentro de ti acerca de la causa de tu estado anímico y mental actual seguramente tu mente se trasladaría a algún evento pasado de hace 5 o más años o quizás a tu infancia y a situaciones o problemas vividos hace tiempo, eso quiere decir que no has sido capaz de cambiar desde entonces o bien que tu cambio no te ha generado felicidad y satisfacción, debido a que mantienes los mismos pensamientos, creencias y programaciones mentales que se formaron desde entonces, o sea que vives en el pasado, y sabemos que si vives en el pasado no puedes disfrutar tu vida con la plenitud y libertad que potencialmente podrías en tu presente ya que estás permitiendo que tus propias ideas de un evento acontecido hace años esté influyendo en tu estado mental y emocional así como en tus decisiones actuales y por eso no puedes tener experiencias diferentes.


Así que lo primero que tendrías que hacer es preguntarte con sinceridad a ti mismo ¿Realmente quiero cambiar? Y si la respuesta es afirmativa entonces pregúntate ¿Estoy dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para dejar atrás mis pensamientos e ideas acerca de ese o esos eventos pasados y decidir diferente? Es comprensible que sientas miedo e incertidumbre porque elegir lo nuevo significa elegir lo desconocido, pero lo desconocido es bueno, además toma en cuenta que el miedo te hará imaginar escenarios que en su gran mayoría jamás pasarán. Así que si, a pesar del miedo, ambas respuestas son afirmativas y te sientes entusiasmado y a la expectativa de lo que eso implique vamos por buen camino.


También es cierto que no puedes generar un cambio si sigues haciendo las mismas cosas y teniendo los mismos hábitos, pero en esta ocasión no entraré en más detalle acerca de todas las cosas que puedes hacer para generar un cambio en ti; por esta ocasión te hablaré de una estrategia que en lo personal me ha sido de mucha utilidad para generar cambios en mi vida y en mi persona y consiste en 4 sencillos pasos que te explicaré a continuación:


1. Saber qué quieres, no es posible emprender un viaje si no sabes cuál es tu destino si lo haces perderías tiempo valioso y podrías llegar a cualquier lugar que puede o no gustarte y aunque la aventura es excitante cuando se trata de tu bienestar es mejor tener la certidumbre de la meta a la que quieres llegar, no es necesario que sepas el procedimiento para llegar a ello, ni detalles más que los básicos y generales, como:

"Quiero mejorar mi carácter, tener más paciencia con mis hijos, jugar más tiempo con ellos, saber ponerles límites sanos y conversar con ellos de manera asertiva, hacer que se sientan amados". O bien, "Quiero sentir seguridad y confianza cuando salgo a la calle, sentirme libre de acercarme a las personas si es necesario, recibir y darles la ayuda que esté en mis manos." Lo mismo lo puedes hacer con las condiciones laborales, de salud, de relaciones, o lo que quieras.


2. Emociónate, trae al momento presente la emoción de lo que sentirías cuando ya logres tu objetivo. Por ejemplo: "Me sentiré en paz, satisfecho y orgulloso de mi mismo, inmensamente feliz y exitoso, cuando logre tener más paciencia con mis hijos". o bien "Me sentiré libre, pleno, seguro, confiado, en paz y poderoso cuando logre salir a la calle como me lo he propuesto." Cierra los ojos e imagínate a ti mismo en primera persona sintiendo todo eso que sentirás cuando ya logres lo que te has propuesto, sólo imagínalo no necesitas visualizar nada más a menos que lo que visualices no le tengas resistencia ni dudes que lo lograrás.


3. Que sea lo último que piensas al dormir y tu primer ejercicio al despertar y repítelo tantas veces durante el día como quieras, mientras más lo hagas mejor.


4. Por último, permanece atento y receptivo para las oportunidades que obtendrás en el camino porque te empezarán a pasar cosas, quizás alguien te invitará a algún curso, o conocerás a alguien que te facilitará las cosas o una puerta que había permanecido cerrada se abrirá sin más ante tus ojos.


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