¿Eres un analfabeta emocional?

Así como existe la incapacidad de leer y escribir, así también es posible que no sepas reconocer ni manejar tus emociones y las de los demás, eso es ser analfabeta emocional. El analfabeta emocional, es un término acuñado por Daniel Goleman quien en 1995 publicó su libro Inteligencia Emocional, desde entonces se ha hablado e investigado mucho acerca de la importancia de aprender a gestionar tus emociones y cómo lograr elevar tu Cociente Emocional.


Un analfabeta emocional se describe por las siguientes características, presta atención y si te sientes identificado con alguna de ellas, no demores más tu entrenamiento para elevar tu Inteligencia Emocional:



  1. Tienen dificultad para manejar sus propias emociones. Las emociones mientras menos intensas sean es más fácil manejarlas, sin embargo, sin importar su intensidad cuando sientes alguna, ya sea enojo, impaciencia, intolerancia, tristeza o incluso sorpresa y alegría, tanto el saber qué hacer con ella como el cómo expresarla puede tener consecuencias desagradables para la persona que las siente o bien para quienes le rodean. Suelen fanatizarse por algún tema o reunirse en grupos para expresar su frustración ante temas sociales, políticos o religiosos.

  2. Se les complica comprender emociones de los demás. También se le conoce como empatía; las personas con poca empatía difícilmente podrán tener relaciones interpersonales sanas y duraderas puesto que con frecuencia no saben reconocer las necesidades afectivas y/o emocionales de los demás o bien cuando alguien se siente mal y por lo tanto no saben cómo responder ante estas circunstancias, lo cual les puede provocar conflictos.

  3. Quieren tener la razón en todo. Generalmente hay inseguridad y una necesidad de querer controlarlo todo, por lo que también hay miedo y no saben cómo lidiar con ello, así que buscan tener la razón y no les interesa escuchar a los demás.

  4. No toleran las críticas. Se les complica reconocer que están equivocados o que los demás no están de acuerdo con ellos, por lo que cuando son criticados o bien se molestan o se entristecen; incluso pueden sentir una sensación de fracaso intensa o que su falta es imperdonable, también suelen pensar que no son merecedores de la compañía o afecto de los demás o que es posible que debido a ello sean abandonados por las personas que los aman.

  5. Reaccionan de manera desmedida ante las crisis, problemas o conflictos. Su reacción es dramática, exagerada e intensa ante estas situaciones, tanto que pueden lastimar, dañar u ofender cosas, situaciones o personas.

  6. Reprimen sus emociones. Generalmente sus reacciones ante las cosas que suceden suelen ser intensas, pero no se permiten expresar ni sus emociones, ni sus opiniones por creer que no lo merecen, que serán rechazados o que no serán comprendidos. Lo cual es una bomba de tiempo.

  7. Tienen dificultad para poner límites. Suelen ser o muy permisivos o bien son muy estrictos consigo mismos y/o con los demás. Muchas veces han dejado de saber lo que necesitan y desean porque dejaron de escucharse hace mucho tiempo. Suelen ser complacientes y guardar un enojo y frustración intensas, que incluso puede reflejarse en problemas de salud.

  8. Son dependiente emocionales. Sus relaciones interpersonales las construyen con base en la necesidad y el apego no sano, por lo que suelen ser relaciones muy difíciles, sufrientes y nocivas para ambas partes.

  9. Suelen ser pesimistas. Siempre piensan lo peor de las situaciones y personas, utilizan en sus frases el "pero", ven sólo el lado malo y oscuro de lo que les pasa, pueden sufrir de depresión y ansiedad, además de por supuesto vivir insatisfechos y con amargura ante la vida.

  10. Se sienten víctimas. De la vida, de las personas de su pasado o de su presente, se perciben a sí mismas impotentes, que sólo vinieron a sufrir o que nacieron con mala estrella, sin la buena suerte que los demás sí tienen. Se quejan constantemente, su discurso es de carencia y viven con resentimiento y frustración por lo que les hicieron.

  11. Sufren de estrés crónico. Esto puede ser producto de algunas de las características anteriores como: de la dificultad para poner límites, de sentirse víctimas, o también debido a que reaccionan de manera desmedida y suelen ser pesimistas. Una persona con estas dificultades es muy probable que le cueste trabajo construirse una vida plena, con satisfacciones en todos los ámbitos.


La cura para todo lo anterior es aprender a entrenar tu inteligencia emocional, la cual se fortalecerá tal y como lo haces con un músculo: aprendiendo estrategias para manejar cada una de las emociones y haciéndolo un hábito; es decir con compromiso y disposición pero sobre todo con conciencia y esperanza de que en efecto es posible vivir diferente.


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