Conductas homicidas/suicidas

Como profesional, mamá y parte de una sociedad me preocupa y ocupa sobremanera lo que sucedió en Torreón hace unos días. Se trata de un menor de 11 años que cursaba 6to de primaria, vivía con su abuela, su mamá había fallecido un par de años atrás y su papá viajaba mucho por temas laborales, es una historia que no es poco común y por sí sola no explicaría por completo las razones que llevó a un menor a cometer un acto homicida/suicida.


Hay muy poca investigación al respecto de los actos homicidas/suicidas, sin embargo, podemos echar mano de lo que sabemos hasta ahora para voltear a ver a nuestras familias y tomar cartas en el asunto. Lo que se sabe hasta el momento es que las personas que han cometido este tipo de actos han tenido problemas con su familia de origen, dificultades de relación y presentaron características de personalidad tales como impulsividad, agresividad y síntomas de depresión, abuso o dependencia de alcohol, con antecedentes criminales por agresiones físicas y verbales dentro de su propio hogar y motivados por celos de sus parejas. También sabemos que las relaciones familiares conflictivas son una amenaza para la autoestima y equilibrio de una persona.

Historias de agresividad y falta de control de los impulsos, así como de rechazo, inseguridad y carencia afectiva, que pueden llevar con frecuencia a actitudes reivindicativas, inmaduras y poco adaptativas. Esto constituye una forma de librarse o vengarse de una situación insoportablemente angustiosa, donde existen los celos en exceso y frustración por el término de una relación amorosa.


También se sabe que está implícito el abuso de alcohol y drogas que los llevan a presentar comportamientos impulsivos, agresivos y criminales; dato importante ya que el efecto desinhibitorio del alcohol también se asocia con una disminución en el control de los impulsos.


No se sabe con exactitud qué es lo que lleva a una persona a cometer un acto suicida seguido de un homicida, pero se sabe que los agresores/suicidas parecen tener características más semejantes a los suicidas que a los que cometen homicidio únicamente. Hay una planeación previa y mayormente es en solitario, se experimenta un sentimiento de pérdida de algo o alguien que se sentía como propio o que está en riesgo de perderse, por lo que los sentimientos de tristeza profunda y desesperanza mezclados con la rabia, agresividad e impulsividad son el caldo de cultivo para desear terminar con desesperación con tales sentimientos y es por ello que se considera el acto homicida/suicida como la única opción.


Es muy sabido que las relaciones entre padres e hijos y de pareja son las que más nos inquietan emocionalmente, nuestra salud mental y equilibrio depende en gran parte del afecto, la atención y los cuidados físicos, emocionales y ambientales que recibimos en nuestra infancia, incluso de las expectativas de nuestros padres antes de nacer. En el ritmo de vida actual existen factores que complican que un padre/madre de familia o un profesor se percate de las conductas de riesgo que presenta un adolescente, es frecuente quedarse con la impresión de que el joven no presentaba algo en particular que llamara la atención de los adultos y también es común pasarlo por alto.


Lejos de señalar culpables, este tipo de eventos deben hacernos reflexionar a todos y voltear a nuestras propias familias para observar y estar al pendiente de nuestros niños y jóvenes, para ello te señalo algunas conductas que debes tomar en cuenta y muy en serio si las observas en ellos:


1. Depresión, ansiedad, aislamiento o sentimientos de soledad, dificultad en el control de impulsos, agresividad, problemas de autoestima, trastorno obsesivo compulsivo o trastorno negativista desafiante, conductas sociopáticas y megalomanía. En realidad, el amor que le tengas a tu hijo no es suficiente cuando se trata de un padecimiento psiquiátrico, por eso hay que estar alertas y atenderlo a tiempo.


2. Dificultades sociales, que lo llevan a sentirse inadecuado y solitario.

3. Víctima de acoso escolar, violencia intrafamiliar, maltrato físico o psicológico en casa o en la escuela.


4. Autolesión ya sea cutting, tricotilomanía (arrancarse el pelo), quemarse con cigarros, etc. Incluso abuso de drogas y alcohol.


5. Exposición frecuente a estimulación violenta, ya sea por medio de la televisión, videojuegos, aparatos electrónicos, ambientes sociales y/o familiares. El uso de aparatos electrónicos como el celular o el Ipad, es recomendado después de los 13 años, bajo supervisión de un adulto y condicionar el uso a la contraseña compartida y con total acceso a los padres.


6. Abandono de los padres ya sea físico o emocional, debido a situaciones laborales, por divorcio, separación o fallecimiento.


7. Conflictos familiares frecuentes, discusiones, estrés y tensión en casa.


Por último, se sabe que la probabilidad de cometer un acto suicida disminuye si no se cuenta con los instrumentos a la mano, así que en caso de tener en casa armas es importantísimo que estén bajo un completo resguardo o bien que se considere prescindir de ellas, ya que este tipo de actos se realizan casi en su mayoría por medio de armas de fuego.


Así como existe el programa de mochila segura en México, también podríamos implementar el revisar de manera recurrente las pertenencias de los niños y adolescentes en casa, no estás faltando a su privacidad o intimidad, estás haciendo tu función como padre y estás previniendo; acostumbra a tus hijos a llevar a cabo limpiezas generales de su cuarto y de su mochila de manera periódica, háganlo juntos, de esta manera le estarás enseñando a ordenar y organizarse y será un excelente momento de convivencia y aprendizaje, además es otra forma de estar al pendiente de su desarrollo.


















Actualmente existen alternativas para todo, desde psicoterapia, hasta lecturas, talleres, cursos y conferencias para prevenir la causa de este tipo de situaciones, la información ayuda mucho seguida de acciones ejecutadas con conciencia y determinación, tales como:


1. Comunicarte, es decir, tanto escuchar como hablar de manera asertiva y respetuosa.


2. Compartir momentos de calidad en familia y planear actividades juntos.


3. Cultivar buenos hábitos, como la lectura, un deporte, la ciencia o el arte.


4. Informarte acerca de la etapa de la infancia y adolescencia, así como aprender a convivir y criar a los hijos.


5. Aprende a gestionar tus emociones y enséñale a tu hijo a hacerlo; así como a recuperarse de las vicisitudes de la vida y a tener una actitud mental positiva.

6. Invertir tu tiempo en ser una mejor versión cada vez.


La base de la sociedad es la familia y los pilares de la familia son los padres, así que la elección de una pareja adecuada es algo fundamental que depende de cada uno de nosotros como individuos, lo es también la claridad que tengas al respecto de lo que quieres en la vida, tener un plan y seguirlo, todo ello precisa autoconocimiento así como desarrollar la capacidad de autoobservación, saber gestionar tus emociones y resolver problemas, entre otras muchas habilidades y capacidades que se desarrollan con el tiempo y que con el entrenamiento y conocimiento adecuados te pueden ayudar a crecer como persona para que te compartas de la mejor manera con aquellas personas que más te importan y sumes a la sociedad.


Nada de lo que hagas está de más, no escatimes esfuerzos.


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