Cómo encontrar tu lugar en el mundo


De pronto estás atorado en medio de la nada porque las cosas no te salen como esperabas, porque te das cuenta que lo que haces ya no te gusta más o porque terminas tu relación con la pareja con la que tenías años. Más allá de la crisis y la depresión que generan estas situaciones, te encuentras con la pregunta existencial acerca de cuál es tu lugar en el mundo, es normal sentirse así después de una ruptura, pero si es una condición de vida que ha persistido entonces vale la pena indagar más a profundidad. Hay diferentes casos: Los hay quienes siempre se han sentido así y hay otros que se detonan a partir de un evento de vida.

Aunque como siempre cada situación es muy particular en causa y abordaje, te invito a que leas con atención las cuatro causas más importantes que explican por qué aún no has encontrado tu lugar en el mundo:

1. El encuentro contigo mismo, la conexión que tengas con tus emociones, tus sensaciones y tus pensamientos del momento presente. Es decir, ¿Cómo vas a encontrar tu lugar si no te has reconocido a ti mismo? Si esto te está pasando, ya es momento de que te recuperes y estés más tiempo a solas. Date un tiempo para viajar solo, tomar el sol, salir a caminar y respirar, saborear lo que consumes a diario, en fin detenerte a apreciar el mundo en el que vives y disfrutar de tu compañía.

2. La frustración por no poder controlar las decisiones de otras personas. También se le conoce con el nombre de apego o codependencia y se basa en la ilusión de que puedes controlar a las personas, sus decisiones y la manera en la que se relacionan. lo cual sencillamente no es posible y mucho menos es posible que eso genere felicidad, plenitud y mucho menos libertad en ninguna de las partes. Crees que tu valía y sentido de vida depende de la atención que los demás te presten y su validación. Muchas veces quieres que todo sea de una manera porque crees que así todos estarán mejor, pero te olvidas de un regalo hermoso con el que todos contamos que es la libertad para tomar decisiones y aunque creas o estés convencido de que la otra persona no está tomando la mejor, cada quien es libre de decidir lo que mejor le parezca en cada momento y tú tienes la libertad de hacer lo que te haga estar en paz en relación a ello. En lugar de controlar, apuesta por inspirar.

3. La desidia para tomar decisiones. El tiempo es el único recurso que no recuperas, cada segundo es valioso para que te des cuenta de quién eres, puedes utilizarlo desde el miedo o desde el amor; la desidia es utilizar el tiempo desde el miedo y con miedo. Es difícil encontrar tu lugar en el mundo si utilizas la desidia para evadir o evitar un temor que no quieres enfrentar y postergas lo que sabes que te hará bien por aferrarte a tus miedos, a personas o condiciones de vida por los cuales te sientes comprometido o responsable.

4. Temas transgeneracionales. Esto requiere de mayor indagación pero te puedes sentir así debido a una situación vivida y no resuelta en generaciones familiares pasadas, relacionada con algún miembro de la familia no reconocido o abandonado o bien con dudas por parte de ambos o alguno de tus progenitores al respecto de tu nacimiento; entre otras. Como siempre hay que tomarlo con prudencia e indagar con detenimiento cada posible causa.

De cualquier modo no te permitas continuar viviendo de esta manera, siempre hay alternativas que puedes tomar, temores que liberar y emociones que sanar para que vivas una vida plena y liviana con un propósito que merezca todas tus alegrías y compromisos, porque tu sentido de vida resonará en las vidas de muchas personas que aún no conoces y que probablemente no conocerás, sin embargo, no por eso su efecto será menor.

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