Diferenciación entre la vida corporal y la vida espiritual

 

A veces es posible caer en la tentación de pensar que la vida espiritual conlleva una distancia con la vida en el mundo y todo lo que en ella tenga que ver.

Sin embargo no debemos olvidar que nuestras sensaciones, pensamientos, reacciones e ideas tienen mucho que ver con lo que nuestros sentidos nos hablan o nos dicen de nosotros mismos y de los demás.  ¿Entonces por qué razón pensar que el ir a hacer compras a un mercado no tenga que ver con la vida espiritual tal como es?​  Aunque mi desarrollo espiritual, en parte tiene que ver por la forma en cómo me muevo con mis hermanos, el verdadero desarrollo tiene que ver con que aún en estas circunstancias tan simples y tan sencillas todo debe estar plenamente consciente, meditado, presente y amado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recordemos que el saber ser y saber estar no tiene que ver con la acción que haga hacia mi entorno, sino que más bien el saber estar y saber ser debiera estar plenamente consciente en todo momento.

Esto es así porque nuestras fantasías, ilusiones, acciones erráticas se anidan y crecen en estas circunstancias simples y sencillas de nuestro día a día. Y pensamos y creemos que al ser tan pequeños y tan simples pues no es necesario aplicarnos en esos momentos.

Y así olvidamos que nuestros hermanos que visitamos en nuestras compras en el mercado son verdaderamente opciones y oportunidades para deshacer todo lo que no ha dejado que Uno se sintiera verdaderamente.​  Estamos acostumbrados debido a la sociedad en la que vivimos a que solamente los domingos o los sábados son apartados para el Señor, y por ende el resto de días y el resto de momentos son nuestros para nuestro libre albedrío.

Más que pensar que debiésemos siempre ser buenos lo único que se nos pide es el realmente Ser y realmente Estar. Ya que la única manera de Ser nuestros propios observadores es Ser Conscientes de cada uno y todos los momentos en los que nos movemos. Tampoco es cuestión de creer que deberíamos controlarnos en nuestro accionar, esto es más lejos de la realidad.  Al ser conscientes de nuestros pasos, nuestra razón es la que nos ilumina y nos indica lo erráticas que pudieran ser nuestras ideas y nuestros pensamientos y por ende resultan en un accionar errático.

Por ello es que todas estas ideas, pensamientos y accionares erráticos se anidan principalmente en los momentos mas simples, mas sencillos, y que dejamos que sea nuestro inconsciente el que lleve el control de los mismos, abandonándonos en nuestras reacciones que comúnmente nos llevan a pequeños/grandes enojos.​  Evidentemente al acumular las culpas debido a estos momentos inconscientes resultan finalmente en una depresión, agobio y molestia los cuales no se reconocen fácilmente la razón de los mismos.​  De ahí la importancia de ser plenamente conscientes de estos momentos aparentemente simples, sencillos, rutinarios, diarios.

Por otro lado, es una gran tentación pensar que el trabajo, la rutina diaria de un ciudadano normal y corriente, quien tiene los derechos de votar, convivir con una sociedad, con unas leyes, con la familia, se debiera abandonarla del todo para proseguir solamente una vida espiritual.​  Con lo expuesto anteriormente es evidente que absolutamente nada es necesario cambiar para desarrollar una vida espiritual, ya que la misma se da en la Mente y en el Corazón, más no en el quehacer diario.

Por lo que no es motivo de creer que existe una diferencia entre una vida de mundo y una vida espiritual.

Suponiendo que a pesar de ello se eligiera un tipo de vida en el que se evidencia la gran necesidad de supuestamente deshacerse de las cosas mundanas para obtener una vida espiritual plena, lo único que se deduciría de ello es que se obtiene lo que el Ermitaño, deshacerse de sus hermanos y entorno para obtener aparentemente el tiempo y el espacio suficiente para desarrollarse espiritualmente.

 

No hay nada más​ lejos de la Verdad, ya que es únicamente de la mano de mi hermano que consigo finalmente entender que absolutamente nada me puede hacer daño.  Si elijo huir de esta verdad, pues lo único que estoy haciendo es ahondar en mis propios miedos, temores y culpas que conllevan a un consiguiente tramo de lecciones sin aprender.

Cuando te enfocas en ser y estar, es tu corazón en Unidad el que verdaderamente te lleva a deshacerte definitivamente de nuestros miedos, temores y culpas.  Cuando las lecciones son aprendidas ya no es necesario huir ya que evidentemente te darás cuenta que puedes Ser en todo tiempo y en todo lugar sin cambio alguno en tu corazón.  ¿Por qué pensar que pudieras ser distinto dependiendo del sitio, del momento y de las personas? Ciertamente la respuesta es que mientras más rápido comprendas que el objetivo es saber Ser y saber Estar pues más rápido comprenderás que la constante es una sola independientemente de con quién estés, dónde estés, lo qué hagas y en qué momento sea.

Finalmente el objetivo no tiene nada que ver con nuestras acciones e interacciones con el mundo, se fija

única y exclusivamente en la propia sanación de la mente y el corazón.

Por Joseth Angulo

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