Una madre proactiva con

su pequeño niño de 3 años y medio

 

El otro día llegué a casa del trabajo y mi hijo Brenton de tres años y medio me encontró en la puerta. Estaba radiante. Me dijo: “Papá ¡Soy un hombre que trabaja duro!


Más tarde averigüé que mientras mi esposa estaba arriba, Brenton había vaciado un galón y medio de agua del refrigerador, la mayoría estaba en el piso. La reacción inicial de mi esposa había sido gritarle y darle unas nalgadas. Pero en vez de eso se detuvo y dijo con paciencia: “Brenton ¿Qué estabas tratando de hacer?”

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Estaba intentando ser un hombre que ayuda, mama”, contestó con orgullo.
“¿A qué te refieres?”
“Te lavé los platos”

En la mesa de la cocina estaban todos los platos que había lavado con el agua del refrigerador.
“Bueno, cariño, ¿Por qué usaste el agua del refrigerador?"
“Porque no alcanzo el agua de la llave."
“Ah”, dijo ella. Entonces vio a su alrededor. “Bueno, ¿Qué crees que podrías hacer la próxima vez para que hubiera menos tiradero?”
Se quedó pensando un momento. Luego su carita se iluminó. “¿Podría hacerlo en el baño!”. Exclamó
“Los platos podrían romperse en el baño" –contestó ella-. "Pero, ¿Qué te parece esto? ¿Qué tal si yo te ayudo a poner una silla frente al lavadero de la cocina para que puedas hacer el trabajo ahí?"
“¡Buena idea!”, exclamó emocionado.
“¿Y ahora qué vamos a hacer con este tiradero?" Preguntó ella.
“Bueno –dijo él pensando-, podríamos usar muchas toallas de papel”.
Entonces ella le dio toallas de papel y fue por el trapeador.


Mientras me contaba lo que había sucedido, supe lo importante que fue que mi esposa hubiera podido detenerse entre el estímulo y la respuesta. Hizo una elección proactiva. Y pudo hacerlo gracias a que pensó sobre el fin en la mente. Lo importante aquí no es tener el piso limpio, sino educar a este niño.
Le llevó casi diez minutos limpiar el piso. Si hubiera sido reactiva, también le hubiera llevado diez minutos, pero la diferencia hubiera sido que Brenton me hubiera encontrado en la puerta para decirme “Papá soy un mal niño”

Un padre de familia
Extraído del libro “Los 7 hábitos de las familias altamente efectivas” de Stephen Covey

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