Capítulo 2. La separación y la Expiación.

Sección II. La Expiación como defensa.

 

 

 

 

Reconoce el poder de los milagros pues al ser estos una expresión del Amor perfecto de Dios son sumamente poderosos para obrar cualquier efecto sanador en ti tan fácilmente como tú lo permitas, el miedo es lo único que te impide experimentarlos, así que en lugar de evaluar por ti mismo las situaciones, mejor reconoce que no hay nada que el milagro no pueda sanar y disponte a prestar tu total atención a esta verdad.

 

El uso correcto de la negación consiste en negar cualquier clase de error, todo aquello que vaya en contra de tu naturaleza divina, dicho reconocimiento te libera y sana tu mente para que puedas pensar con claridad y ver más allá de lo evidente. Los medios para que lo logres siempre se te dan, tan sólo debes hacer una pausa y reflexionar sobre lo que es más importante para ti y qué tan importante es cada vez que tomas una decisión o piensas sobre algo, esto te enfocará de manera correcta y te ahorrará tiempo.

 

La Expiación es una defensa contra el error, pero no es un arma de dos filos porque sólo se usa para sanar, se creó naturalmente desde que comenzó la creencia en el tiempo y en el espacio, en la separación y el miedo, por lo tanto su uso es una garantía de que todo estará bien tan sólo necesitas estar dispuesto a reconocerlo.

 

El aprendizaje, con su recurso que es el cuerpo y su instrumento que es la Expiación tan sólo es necesario mientras creas en diferencias, niveles, separación, es decir mientras creas que tienes algo que aprender en un aula espacio-temporal, cuando tu percepción de esto cambia comienzas a recuperar tu verdadera Visión y armonía entre la creación y tú.

 

Es un hecho que aprenderás y que tu mente sanará, cuando colocas a la Expiación como el centro que te sostiene y la luz con la cual evalúas todo, aceleras el proceso de aprendizaje en el cual decides estar cuando estás listo y dispuesto a ver todo desde una perspectiva no humana sino divina.

 

La Expiación te ayuda a darte cuenta de que el ataque no tiene sentido pues de esa manera validas al cuerpo y niegas tu inmutable y perfecta naturaleza divina  y la de tu hermano.  Una defensa que ataca en cualquier momento puede volverse contra ti, una defensa es un juicio que ejerces contra tu hermano, la Expiación te libera de esta supuesta necesidad y te fortalece en la convicción de que no tienes necesidad de ello ni de nada puesto que, al igual que tu hermano, ya eres perfecto y ya lo tienes todo.

 

Por Caanly Hernández Galán

 

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