El poder de las palabras en la crianza

Aún no hemos comprendido del todo el impacto tan grande que tienen nuestras palabras en nuestra vida, lo que te dices a ti mismo, las palabras que utilizas en una conversación, los juicios que emites acerca de todo.  Si te detienes un poco a reflexionar en ello te darás cuenta de que gran parte de tu diálogo interno proviene de lo que tus padres se decían a sí mismos o bien te decían a ti. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Obsérvate unos minutos mientras conversas con tu hijo: ¿Qué le dices cuando se despierta por la mañana o cuando le llamas la atención? ¿Qué te escucha decir acerca de la vida, de ti mismo o de la situación familiar o económica? Escúchate y observa si sueles reprochar, criticar, juzgar, ridiculizar, etiquetar o amenazarlo, nada de esto genera cosas positivas en nadie. 

Las palabras también nos enferman y así mismo nos pueden sanar emocional y mentalmente; procura mencionar palabras que favorezcan su confianza y amor propio, que fortalezcan la comunicación entre ambos, aprende a ejercer la disciplina en casa sin humillarlos, no se trata de que no te enojes nunca, el enojo es una emoción natural en el ser humano, se trata de que evites herirlos cuando expresas tu enojo, y permitirles expresar su frustración en un ambiente seguro donde sepa que no lo dejarán de amar por ello; además, es importante que reconozcas sus emociones y sus sentimientos, así como respetar sus opiniones acerca de cualquier cosa en lugar de juzgarlas o devaluarlas.  Todo esto, es la base del respeto, la confianza y el amor a sí mismos

También a ser padre se aprende, no basta el amor y la motivación para serlo; si quieres ser un buen padre debes invertir tiempo en mejorarte, mejorar la manera en la que te comunicas, que tu conversación esté libre de juicios y prejuicios, así como de críticas, ya que todo esto disminuye la cuenta emocional de tu hijo, a dicha cuenta hay que abonarle a diario para que tu hijo cuente con una autoestima lo suficientemente fuerte como para lidiar con los problemas que se le presentarán en la vida.

Nosotros vivimos, hacemos y sentimos lo que mas tenemos grabado en nuestra mente, tu mente no registra la palabra no, sólo lo que está después del no.


Por eso, asegúrate de elegir las palabras adecuadas que le indiquen lo que esperas de él, por ejemplo: "Camina con cuidado y despacio", "Ven, siéntate despacio y comamos juntos",  también recuérdale lo mucho que lo amas y confías en que puede con todos los retos de su vida, dile cosas como: "Tú eres un campeón y puedes con todo lo que te propongas", "Estoy super orgullosa de ti", "Te amo tal y como eres".  Y recuerda siempre sonreírle y mirarlo a los ojos con todo el amor y la confianza que le tienes.

 

Practícalo con constancia, verás la diferencia incluso contigo mismo, cuando hablamos de cosas positivas nos sentimos más entusiasmados y motivados, tu hijo al verte así se sentirá igual, lo cual propicia un ambiente armonioso y estable que lo ayudará a realizar los cambios necesarios si es el caso o bien lo ayudará a dar lo mejor de sí mismo cada día.

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Por Caanly Hernández Galán

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