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Capítulo 3. La percepción inocente.

Sección IV. El error y el ego.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como ya hemos revisado, el conocimiento unifica y te ofrece certeza, pero no se trata de aquel que está supeditado a la percepción y crea niveles porque cuando es así dudas de todo y te es difícil reconocer la utilidad y la eficiencia de algo.

 

La conciencia es la primera división de la mente después de la separación, por lo tanto se trata de una creación del ego que reduce la capacidad de la mente creadora a una perceptora.  Desde la conciencia es imposible que te conozcas.

 

Haremos esta distinción:

Mentalidad Uno: Es unificada y es conocimiento.

Mentalidad Recta: Sana a la mente errada porque se basa en la percepción verdadera.

Mentalidad Errada: Se basa en la percepción del cuerpo por lo tanto está dividida, crea incertidumbre y es el resultado del uso inadecuado de la mente.

 

La mente siempre está activa y es libre de decidir, cuando lo hace por la separación se vuelve perceptora y fragmenta lo que es unificado, es poderosa porque lo hace utilizando la fuente siempre inagotable de la mente de Dios.

 

La buena noticia es que sin importar lo que hagas la luz siempre prevalecerá sobre la oscuridad por mucho que creas que eres un cuerpo.  La percepción es la que da lugar a tu conciencia corporal y lleva a cabo una función interpretativa que distorsiona todo lo que experimentas y te hace creer que eres un cuerpo y nada más.

 

Tu función es unir tu voluntad a la de Dios y entregar todas tus percepciones falsas, mientras menos te demores más rápidamente recuperarás tu paz que es la condición en la que Dios te conoce.  Todo está bien, no podría ser de otra manera, si no lo sientes así sólo es porque estás dejando que una mente distorsionada interprete todo.  Tienes una idea distorsionada de ti mismo, no eres un cuerpo, eres un Espíritu amoroso y abundante.

 

Por Caanly Hernández Galán

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