Desperté ante una rutina diaria llena de retos



Desde que me levanto mi pensamiento está enfocado en cómo hacer que mi niño desayune bien, tome sus medicamentos sin llorar, se vista sin una queja de que la ropa que le pondré no le gusta pues le molesta o le pica y lograr que salga de casa sin que le de ansiedad.

Esta es la rutina en mis primeras horas de la mañana. Cuando ya llego al trabajo mi energía y tristeza están en un porentaje bajo.

Estoy aprendiendo por primera vez en mi vida a canalizar mi energía de otra forma más saludable para mi cuerpo; no es fácil pues toda mi energía esta puesta en mi chiquito.

Como madre de un niño hipersensible hay retos todos los días pero al mismo tiempo hay mucha satisfacción cuando se logra lo que queremos implementar. Desde llanto, mal humor, corajes pues no quieren exponerse a lo que encontrarán mas allá de la puerta de entrada. Es un caminar lento pero con paso firme para poder llegar con éxito.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Por ejemplo la rutina de salir de casa todos los días en la mañana a la escuela es difícil. Para Daniel su casa es su templo, no le gusta salir de ella; su ansiedad aumenta con tan sólo el hecho de decir vamos a tal lugar. Comienzo pues con la anticipación desde el día anterior o la planificación con él. Tomando en consideración su reacción a la directriz. Al comenzar el día a él es el primero que levanto de su camita con dos horas de anticipación. Hay que manejar su vestimenta, su desayuno (en este tema de la comida puede estar fácil 30 minutos para tomar la decisión de comer es por esto que en una prisa es mejor hacer de desayuno lo que sabemos que le encanta y serán las menos probabilidades de decir no; al llegar al carro comienza su queja de no querer montarse al carro; en fin cuando ya salimos de casa la energía ya va en casi cero.

De otra parte, algo que no he mencionado es el manejo del resto de la familia con esta situación. Para mi también representa un reto diario el que su hermanito mayor no se moleste o desespere con toda esta rutina. Al contrario de mi chiquito (y no me gusta comparar lo pongo en perspectiva para que vean mas gráfico) el grande es un niño ya de ocho años el cual es rápido y no pierde tiempo en arreglarse y salir en las mañanas. Él siempre ha sido así desde pequeño. Su preocupación constante es no llegar tarde a la escuela pues él comenta que Daniel lo atrasa. Como mamá me tengo que dividir ante las demandas de ambos.

Como les comentaba el salir de la casa para mi niño es muy pesado, pues no le gusta estar entre mucha gente, o si hay mucho ruido a su alrededor se pone inquieto y comienza a cantar o tararear alguna música para bloquear su alrededor. El mundo de mi hijo es bien especial y trato de entrar en él para poder entender como se siente en equis momento. Tanto que con seguridad puedo saber cómo reaccionará si escucha tal sonido o si hay un olor particular, así como su manera de huir argumentado que le parece olor a comida descompuesta.

Es un niño que necesita mucho estimulo de la naturaleza y le gusta estar en ella. Entre las flores coloridas, áreas verdes, y mucha paz. Sin ruidos. Parte del proceso es lograr una paz en el hogar emocional y de ambiente por él. Claro que nos beneficiamos todos. Pues ahí hay una de las enseñanzas hermosas de Daniel: No gritos, no alzar la voz, no corajes y hacer las cosas con calma para que queden bien.

Continuando con el tema de la rutina, vemos entonces cómo el reto de implementar una regla de juego o una actividad es fuerte y se hace hasta casi imposible. Pero no lo es.

¿Cómo me ha funcionado? Pues implementando una directriz a la vez semana tras semana:

1- Comienza con una regla por una semana y esa será la información constante y única que estarás dando. De esta manera el niño va entendiendo la misma y aprendiendo a llevarla a cabo. De repente te tardarás en alguna dos semanas o hasta tres. Pero no importa. El ritmo de tu niño será tu guía.

2- Se constante en el mensaje que llevas; una vez que se lo informes nunca lo cambies.

3- Habla con voz firme y dulce a la vez. Estos niños son muy astutos y se dan cuenta cuando no estás seguro de lo que dices o tienes temor de la reacción del mismo.

4- Por ultimo, ten contigo mucha dosis de paciencia. La paciencia no es meramente haberla usado ya; si no continuar con ella de tu mano como si no la hubieses implementado antes. Nunca es suficiente de esta dosis y verás cómo ella te ayudará a mantener el control que necesitas en el reto hacia la implementación de una rutina con tu niño hipersensible.


Por Rocío Arroyo

LA AUTORA ES COACH DE PADRES E HIJOS ESPECIALES Y MADRE DE UN NINO HIPERSENSIBLE Y TE PUEDES COMUNICAR CON ELLA AL MAIL: rocioarroyo360@gmail.com O AL 787-564-6127 en Puerto Rico

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