¿Por qué y cómo ayuda aprender a relajarnos en familia?

 

De manera general, la relajación es un estado de comodidad física y psicológica que se obtiene por medio de diversas técnicas y posturas corporales, es la antesala de la meditación. Se utiliza para poner un alto en la agitada agenda diaria.

Cuando te das que unos minutos de estrés o rabia nos cansan más que todo un día de trabajo físico, te sientas más motivado para aprender a relajar tu mente y cuerpo porque además así evitas alteraciones fisiológicas, somáticas y mentales.

 

Existen innumerables técnicas de relajación y todas sumamente efectivas, sin embargo utilizarlas de manera casual más que solucionar problemas de salud sólo ayuda momentáneamente.  Existen recientes estudios neurológicos que explican que las neuronas se vuelven literalmente adictas a vivir emociones positivas y negativas, sólo que las que nos preocupan son las negativas, ya que alguien que esta acostumbrado a sentir estrés, ira o impaciencia lo sentirá de nuevo muy fácilmente porque ya está habituado, así que dichas emociones negativas volverán si es que no hacemos de la relajación mental un hábito.

Incluir la relajación en nuestra cotidianidad es relativamente fácil, aunque requiere de voluntad, paciencia y constancia, no es un ejercicio complicado, basta con darte un tiempo para ello, contar con un audio guía y listo.

Existen complejas técnicas como la Relajación Progresiva de Jacobson, sin embargo hay otras estrategias más sencillas que pueden realizar juntos sin mayor entrenamiento previo.

Dicha práctica otorgará beneficios tan necesarios que valdrá la pena el hábito ¿Acaso no sueñas con que la hora de realizar la tarea, de comer y prepararse para dormir entre muchos otros momentos sean placenteros? ¡¡Pues manos a la obra!!

Puedes comenzar hoy mismo de la siguiente manera:

 

1. Busquen un lugar cómodo, con poca luz y sonido en un momento en el que estás segura que nadie los interrumpirá. Si es preciso desconecta o apaga teléfonos, radios o el televisor.

2. Si el ejercicio es por la mañana o tarde, realícenlo cómodamente sentados, si es por la noche antes de dormir pueden hacerlo acostados.

3. Es sumamente necesario realizarlo despacio, si diriges a tu pequeño hazlo con voz calma, lenta y muy despacio, en volumen bajo, suave y amablemente; tus movimientos deben ser lentos. Recuerda, si abre sus ojitos recuérdale con ademán que debe cerrarlos nuevamente.

4. Respiren despacio y profundo. La respiración adecuada debe realizarse inhalando el aire mientras inflan el abdomen y exhalar despacio mientras como un globo se desinflan. La respiración debe llegar hasta el abdomen, aunque esto requiere práctica, el chiste es que respires lo más profundo que puedas porque te llevará a un estado de mayor relajación. Respira de esta manera sólo tres veces al principio y después de manera natural.

5. Pídele que cierre sus ojitos despacio. No te preocupes, los abrirá, se moverá, te preguntará si ya mero terminas. Recuerda siempre que el tiempo de relajación al principio es de pocos minutos, no más de 5, con el tiempo podrá hacerlo aún durante más tiempo. Todo depende de la edad de tu pequeño y del nivel de estrés y tensión que ha vivido diariamente.

6. Poco a poco y despacio, indícale que suelte y relaje cada parte de su cuerpo empezando desde los pies o cabeza. Empieza por bloques grandes, por ejemplo: pies, piernas, muslos, cadera, espalda, brazos, manos, cuello y cabeza. Después puedes hacerlo mas específico: pies, dedos de los pies, planta, empeine, tobillos, piernas, rodillas, muslos, cadera, cintura, abdomen, espalda, pecho, hombros, brazos, antebrazos, manos, dedos de las manos, nuca, quijada, mejillas, nariz, párpados, frente, orejas y cuero cabelludo. Tan sólo el mencionarlo despacio te llevará varios minutos. Recuerda que tu voz le ayudará a emprender el viaje por su cuerpo. Dile frases como “Te das cuenta que eres fantástico” “Estas lleno de luz radiante” “Eres una fuente inagotable de salud” “Puedes hacerlo fácilmente”, y demás frases bonitas que lo motivarán.

 

7. Al finalizar, pídele que haga un breve repaso por su cuerpo y se asegure de estar en completa relajación, mientras inhala y exhala despacio y profundo.

8. Para finalizar hazle la indicación de hacer 3 respiraciones lentas y profundas de nuevo y dile con voz más rápida y en un volumen un poco más alto cada vez: “Y al realizar la cuarta inhalación estás aquí y ahora en un completo estado de relajación y listo para aprender/dormir/soñar” Y recíbelo con una mirada dulce y una sonrisa.

9. Puedes aliarte de música especial para liberar el estrés o música de relajación, solo asegúrate de que no tenga percusiones, ni tambores y que esté en volumen bajo; si lo realizas para ayudarlo a dormir ocupa música especial para este propósito, en YouTube existen muchas grabaciones de este tipo. También puedes utilizar aromas para relajar, deben ser de esencias naturales como lavanda, manzanilla e incluso existen sinergias relajantes o para estimular estados meditativos.


¡¡Verás cómo el mismo te pedirá que lo hagas de nuevo!!

Por Caanly Hernández Galán

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