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¿Trato especial para un niño especial?

La forma en la que se define a un índigo o a un cristal conlleva en sí misma la atribución de diferente y especial a un niño que en esencia no lo es, puesto que todos lo somos o tenemos la capacidad de descubrirnos “especiales”.

Por lo tanto, el educar a un niño o simplemente concebirlo en la mente como alguien “especial” o “único” lo pone en un gran riesgo no solo social, sino emocional. Lo predispone a sentirse excluido y no perteneciente a la sociedad, lo cual es muy peligroso porque trae consigo problemas de depresión o ira, así como inconformismo, incertidumbre o rencor, entre otros. Un índigo, sobre todo los jóvenes y mucho mas los adultos viven y se sienten la mayor parte del tiempo de esta forma, sus ideas y formas de sentir y pensar provocan ya de por sí un sentimiento de exclusión y rechazo porque muchas veces no están rodeados de personas con las mismas ideas y sentimientos, si añadimos a ello la afirmación dentro del seno familiar de que eso es verdadero, entonces el sentimiento de no pertenencia se agranda y la inadaptación se recrea en el ambiente propicio para ello.

Los padres alimentan a sus hijos de muchas y muy diversas maneras: con sus palabras, sus emociones, expectativas incluso anteriores a su nacimiento, sus ideas preconcebidas acerca de tener un hijo, sus creencias, la propia identidad del padre que lo hace ser y hacer lo que por autodefinición es.

La buena noticia es que no tiene que ser tan complicado. Si al descubrir a tu hijo como índigo o cristal lo sigues viendo como tu maravilloso hijo tan único y especial como cualquier otro y con quien tienes el compromiso de educarlo, con el verdadero sentido de esa palabra que mas que implicar el depositar consejos, reflexiones, hábitos y creencias, adquieres el compromiso de sacar lo mejor de él y hacerlo brillar para así juntos llegar a una reflexión conjunta; sólo entonces el padre de familia deja de estar en la encrucijada de si por tratarse de un índigo o cristal por consiguiente su trato debería ser diferente.

Evidentemente hay nuevos niños que tienen talento para la ciencia, el arte, el deporte o para temas espirituales, sin embargo su educación no debe ser especial por sí misma, sólo hay que tener claro que el niño es mas competente para ciertos temas en los que el padre no; pero eso sólo significa que hay que apoyarlo para que siga creciendo en el tema en cuestión, de ninguna manera el trato debe ser “especial”.

Muchos padres de índigos o cristales al descubrirlo se sienten inseguros o incompetentes, lo primero que deben saber es que son los padres ideales para su hijo y que sólo deben ser auténticos y genuinos, además de congruentes e impecables para educarlo con éxito; cualquier cosa o forma que los lleve a ello, es recomendable.


Por Caanly Hernández Galán

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