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Señora, su hija es autista

Esto fue lo que le dijeron a mi mamá después de la primera semana en el jardín de niños... ¿Cómo? preguntó mi mamá, si en la casa habla y juega como una niña normal... No, no era autista, simplemente era cristal.
Ese es uno de los primeros episodios de mi vida actual. Mi nombre es Ana Laura, soy mexicana, tengo 27 años y, aún antes de saber sobre la frecuencia cristal yo sabía que lo era.
Desde que tengo memoria siempre me sorprendió esa idea de saber las cosas sin haberlas leído o aprendido en ningún lado, conocimientos profundos que parecía tener en mi corazón y mi mente desde antes de nacer; en especial cosas relacionadas con el mundo espiritual mexica o azteca.
Como muchos han relatado fui una niña “rara”, muy buena en los estudios, con una memoria prodigiosa, pero muy antisocial y seria, sufría mucho con las injusticias, la miseria, la tristeza ajena... llegué a estar seriamente enferma por estos motivos.
Algunos años después, ya entrada en la adolescencia, cuando vi la película Sexto sentido tuve una revelación extraordinaria: durante toda mi infancia yo había tenido contacto con miles de seres que habían trascendido esta existencia y con seres de luz, pero las burlas, la sociedad, la escolarización... me habían hecho relegar esta capacidad.
A partir de ese momento me propuse recuperar esa capacidad y descubrir las otras que tuviera. Afortunadamente en mi camino siempre han aparecido personas extraordinarias, guías que me han ayudado en esto.
A los 23 años y después de sufrir la pérdida de mi padre, fue como si todo se abriera ante mi, tuve una experiencia mística extraordinaria en la que recordé mis vidas pasadas y pude comunicarme con la esencia del volcán Iztazcíhuatl.
Después de esta vivencia descubrí (y sigo practicando) mi capacidad para comunicarme con las montañas, cerros y volcanes, así como con los árboles (es algo maravilloso) y con ciertos animales.
También a partir de ese momento recibo mensajes de un elevado Ser (llamado Regina) que trascendió esta existencia el 2 de octubre de 1968, quien, además, se ha convertido en mi guía y protectora.
Un par de años más tarde me uní a un grupo de meditación y tomé un curso de Sanadora energética, con lo cual aprendí a encauzar la potencia sanadora de mis manos que siempre supe que tenía.
Finalmente hace poco más de un año una voz muy potente me hizo saber que tenía que venir a Argentina para cumplir una misión, así que dejé casa, familia y amigos en México y me trasladé a vivir a Buenos Aires, Argentina y, aunque no he encontrado la misión para la que se me pidió venir, ha sido una vivencia fabulosa y sé que las cosas se me revelarán en su debido momento.
Esta es mi vida cristal, no ha sido fácil, pero ha sido maravillosa y única, así que si alguien quiere charlar con una joven adulto cristal aquí estoy.

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