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¿QUÉ ES EL EGO? Parte 1
Identificaremos dos tipos de ego: el ego falso o inferior y el ego verdadero o superior.
Comencemos por decir que el ego falso es el que fabrica todos nuestros problemas.
Todo aquello que nos causa miedo en todas sus manifestaciones: incomodidad, malestar desazón, irritación, preocupación, y cuantas emociones y sentimientos que no sean Amor, son fabricados por el ego.
Todo aquello que hace daño es ego.
Toda aquella visión que señala diferencias de cualquier tipo, es ego.
Aquello que juzga, es ego.
Aquello que se ofende es ego.
Aquello que duda es ego.
Aquello que teme, es ego.
Aquello que sufre, es ego.
Aquello que se ve y se siente especial, es ego.
El solo sentimiento de sentirse en desacuerdo con los demás, es ego, porque en el fondo esconde un sentimiento de odio.
Ya que el ego es una ilusión que pretende proyectar y mantener la idea de la separación. ¿La separación de qué? De nuestra fuente, del Espíritu, de nuestro Padre, de Dios. Si nos sentimos separados del Padre, entonces proyectaremos esta ilusión de la separación en toda nuestra experiencia de vida. Nos sentiremos separados de los demás, ya sea con un sentimiento de superioridad o inferioridad a través del juicio, rechazo, odio, orgullo, soberbia, etc, es decir a través del miedo.
El sentimiento de culpa refuerza al ego falso. Sentir culpa o culpar por lo que se hace o se siente, es prolongar la permanencia del ego fortaleciéndolo en su principio: la separación.
Así pues, el perdón a uno mismo y a los demás, por lo que creemos que es realidad, es la mejor manera de quitarle fuerza e importancia al ego falso y acercarnos al verdadero.
El ego falso se proyecta así mismo en los demás. Cuando vemos problemas, imposibilidades, incapacidades, cuando vemos carencia en los demás, es el ego propio que se proyecta si fin en los de “allá afuera”.
Si logramos ver hacia dentro de nosotros mismos encontraremos lo que es verdadero: al ego verdadero o superior, que nos muestra que nunca existió la separación, que somos Uno con el Espíritu y que los de “allá afuera” son una extensión del Amor que se Es.
Lo único que puede impedirnos ver hacia dentro y ver al ego falso, es el propio ego falso, ya que con solo verlo éste revelaría lo ilusorio de su naturaleza, y por lo tanto quedaría expuesto a luz y al amor de Dios. La luz y el Amor disuelven toda presencia del ego falso, ya que sana nuestra mente de la idea de la separación restaurando la Unidad.
Por: Fernanda Saucedo
Comencemos por decir que el ego falso es el que fabrica todos nuestros problemas.
Todo aquello que nos causa miedo en todas sus manifestaciones: incomodidad, malestar desazón, irritación, preocupación, y cuantas emociones y sentimientos que no sean Amor, son fabricados por el ego.
Todo aquello que hace daño es ego.
Toda aquella visión que señala diferencias de cualquier tipo, es ego.
Aquello que juzga, es ego.
Aquello que se ofende es ego.
Aquello que duda es ego.
Aquello que teme, es ego.
Aquello que sufre, es ego.
Aquello que se ve y se siente especial, es ego.
El solo sentimiento de sentirse en desacuerdo con los demás, es ego, porque en el fondo esconde un sentimiento de odio.
Ya que el ego es una ilusión que pretende proyectar y mantener la idea de la separación. ¿La separación de qué? De nuestra fuente, del Espíritu, de nuestro Padre, de Dios. Si nos sentimos separados del Padre, entonces proyectaremos esta ilusión de la separación en toda nuestra experiencia de vida. Nos sentiremos separados de los demás, ya sea con un sentimiento de superioridad o inferioridad a través del juicio, rechazo, odio, orgullo, soberbia, etc, es decir a través del miedo.
El sentimiento de culpa refuerza al ego falso. Sentir culpa o culpar por lo que se hace o se siente, es prolongar la permanencia del ego fortaleciéndolo en su principio: la separación.
Así pues, el perdón a uno mismo y a los demás, por lo que creemos que es realidad, es la mejor manera de quitarle fuerza e importancia al ego falso y acercarnos al verdadero.
El ego falso se proyecta así mismo en los demás. Cuando vemos problemas, imposibilidades, incapacidades, cuando vemos carencia en los demás, es el ego propio que se proyecta si fin en los de “allá afuera”.
Si logramos ver hacia dentro de nosotros mismos encontraremos lo que es verdadero: al ego verdadero o superior, que nos muestra que nunca existió la separación, que somos Uno con el Espíritu y que los de “allá afuera” son una extensión del Amor que se Es.
Lo único que puede impedirnos ver hacia dentro y ver al ego falso, es el propio ego falso, ya que con solo verlo éste revelaría lo ilusorio de su naturaleza, y por lo tanto quedaría expuesto a luz y al amor de Dios. La luz y el Amor disuelven toda presencia del ego falso, ya que sana nuestra mente de la idea de la separación restaurando la Unidad.
Por: Fernanda Saucedo




