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¿Mi hijo es índigo?

Para contestarnos a esta pregunta, es necesario saber qué es un niño índigo, mucho se dice al respecto, lo mas importante y maravilloso es que los índigo son personas como cualquier otra, cuando son niños se comportan como tales y tienen necesidades de un niño común: necesitan afecto, tiempo, atención, amor, hacen berrinches, travesuras, se divierten y juegan intensamente.

Nosotras las mamás, terapeutas o maestras a cargo de un grupo, podemos darnos cuenta si un niño es índigo cuando aprendemos a verlos con un lente que incluya sensibilidad, oídos y corazón abiertos, de esta manera podemos fijarnos que es un niño extremadamente sensible con una gran agudeza sensorial que lo hace percibir mas sutilmente su entorno y quizás, ser un poco mas irritable, actuar con miedo o precaución ante los extraños, sentir inseguridad y ansiedad cuando es tratado con rudeza o falta de amabilidad, etc. También es un niño que pide a gritos lo que necesita “Mamá háblame mas bajito porque gritas mucho? ¿Papá no regreses a la casa enojado porque te necesito feliz”.

Dicha sensibilidad le lleva a comportarse de manera diferente a los niños de generaciones pasadas. Por si fuera poco, son niños que utilizan un lenguaje poco usual al acostumbrado en su entorno.

Es decir, un niño con una mayor agudeza sensorial puede aprender más rápidamente y mejor, además es poseedor de una conciencia divina, que aunque todos la tenemos no todos estamos conectados a ella tan puramente como los índigo, la cual facilita la creatividad en diversas áreas.

Tienen una aguda percepción ante las injusticias o el dolor de las personas, animales o situaciones mundiales, parecen preocuparse mucho por temas sociales, familiares, incluso agobiarse por cuestiones existenciales. Les interesa mucho el universo y los animales, quizás porque se encuentran ante la inmensidad de algo que intuyen importante.

Su creatividad y conciencia espiritual es sorprendente, de repente nos encontramos con que preguntan cosas que nosotros jamás nos hubiéramos cuestionado y profundizan tanto en un tema en tan poco tiempo que, padres y maestros dan cuenta de la extrema inteligencia y sensibilidad que demuestran ante tales inquietudes.

Tienen mucha energía, energía hacia adentro que les da para crear: inventar historias, preguntas, juegos, idear un futuro, crear ilusiones. Y energía hacia fuera que les da la oportunidad de buscar hasta encontrar su sitio. Hay niños índigo que son tan inquietos que los padres ya no saben qué hacer con ellos, no tienen el suficiente espacio para ser: me he encontrado múltiples casos de pequeñitos de 5 a 12 años que, después de pasar por terapias, regaños y dolores de cabeza, encuentran su lugar en el arte, la ciencia o algún deporte y ahí se meten y crean hasta comerse el tema.

Su enorme sensibilidad les facilita a su vez, la posibilidad de tener experiencias llamadas extrasensoriales tales como percibir Seres de Luz y angelicales, personas ya fallecidas, tener una aguda intuición, así como desprendimientos y/o sueños premonitorios los cuales les generan gran ansiedad y miedo, etc.

Dadas las características citadas, estos niños poseen un enorme poder personal que los hace líderes dispuestos a hacerse cargo y tomar el mando de diversas situaciones. Solo necesitan padres que sepan contenerlos y dirigirlos hacia un propósito superior y sobre todo que los escuchen y reciban con el corazón abierto.


Por Caanly Hernández Galán

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